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martes, 23 de agosto de 2016

AQUELLOS MARAVILLOSOS PIES BLANDOS

En el XXXXLLLVVTIIIOPHHXLV encuentro planetario de cuerpos que conforman el sistema solar, y que se celebra de forma periódica, al menos desde que el cometa Halley empezó sus vaivenes por el espacio cósmico y Centauri no estaba destetado de Alfa, se escucharon cosas que viene siendo repetitivas y comunes cuando no tediosas: Saturno, volvía a exponer la necesidad de agrandar sus anillos pues se le aproximaban cada vez más a su ovalado cuerpo; Plutón, seguía argumentando que se sentía un segundón, y que todavía los pequeños terrícolas no se aclaraban sobre si era planeta o satélite o como lo llamaban de últimas, “planeta enano”; Venus, proponía un cambio de nombre, algo más usual como Afrodita del Hiperespacio; mientras que Sol planteaba poder apagarse diez años cada cien mil pues estaba un poco harto de pasar tanto calor; en esto que habló Tierra, la más bella como decía Júpiter, y quizá por ello tan respetada en el Sistema. «Estoy seriamente afectada. Los Pies Blandos que tanto he amado y a los que tanto dí, me tiene afligida». Aclarar por si el lector no se ha dado cuenta que los Pies Blandos somos los humanos, y como dato aportado por el narrado omnipresente que todo lo sabe, diré que el resto de los planetas envidiaban a la Tierra por recibir esas cosquillas que los Pies Blandos le hacían al andar, y que sólo ella y la Luna conocían. «Al principio me hacían cosquillas con sus pies, rascaban para que les diera alimentos e incluso inventaban bailes graciosos para que les lanzara agua; si bien es verdad que a veces me he enfadado, sobre todo cuando los veo luchar entre ellos, en los últimos doscientos años los he visto hacer cosas dantescas; ¡ahora me agujerean para sacar, y perdón por la palabra, la mierda que llevo en mi interior! Aunque ellos le llaman oro negro». Urano, el gracioso, interrumpe «por qué ahora te quejas cuando siempre presumías de las cosquillas que te hacía tus Pies Blandos, no será que estás un poco “bipolar”… jaja, lo cogéis “bipolar” por los dos polos». Saturno lanza una lluvia de asteroides sobre Urano quien se da cuenta de lo desafortunado de su comentario. Tierra sigue hablando: «Conforme fueron cubriendo sus pies han ido cambiando su forma de actuar conmigo, creo que han perdido la cordura y no sé qué hacer». Marte el más radical, dice «deja de darles comida por un tiempo, que aprendan; a mí también me preocupa, empezaron contigo y yo seré el siguiente; a cuento de qué se estuvieron llevando trozos míos, por no hablar de todas esa chatarra que están lanzan». «Trágatelos Tierra —truena Sol—, sería un buen momento para empezar mis diez años de descanso; lo notarían, os lo aseguro. Los veo que me miran desde las playas y en los desiertos —que también tienen arena— me huyen, de verdad que no entiendo a estos Pies Blandos». Neptuno, siempre tan callado como de costumbre sentenció «eh ahí el problema; sus pies ya no son blandos sino duros; lo ha dicho Tierra, desde que cubrieron sus pies han cambiado, por lo tanto la solución pasa por descubrir sus pies». Mercurio se suma «Joder Neptuno, desde aquí al fondo se te ve con ese color azulado que te da un aspecto un tanto… cómo lo diría: algo bobalicón, pero cuando hablas hasta las mismas Perseidas paran su vuelo». Urano vuelve con una de sus gracias «Ese color del que hablas lo provoca el metano de sus flatulencias planetarias, ja, ja… (¡BOOOOOOOOM!, otros cientos de asteroides lanzados por Saturno), a este paso voy a terminar como un planeta gruyer». Habla Tierra: «Pero qué voy a hacer yo con tantos zapatos, dónde los puedo guardar; además, algunos tienen varios pares ellos». «Tal vez con coger uno sólo a cada Pies Blandos bastaría» —vuelve a proclamar Neptuno.

Y es por eso que en las playas y charcas, campos y estepas, montañas, valles y depresiones… de encontrar un zapato, bota, chancla o zapatilla nunca encontraremos el par.   

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